El pasado 21 de junio celebramos un año más el “Día Europeo de la Música”, al que artistas y marcas se sumaron a través de Internet y las redes sociales con propuestas tan alucinantes como esta de Hyundai.

La publicidad actual no es comprensible sin su acompañamiento musical pero, ¿desde cuándo existe esa vinculación entre los anuncios y la música? O, lo que es lo mismo, ¿cuándo descubrimos la efectividad que tiene la música para vender más productos?

La difusión de la radio como primer gran medio de comunicación de masas llevó a muchas empresas a anunciar sus productos en las ondas. En la década de 1920, algunas emisoras comenzaron a emitir anuncios con melodías sencillas y por ende fáciles de recordar. El desembarco de la música en la publicidad se completó tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la televisión comenzó a tomar el testigo de la radio y las empresas vieron en ella un filón para desembarcar en los hogares.

¿Por qué es una combinación tan efectiva?

El tándem música-publicidad es incuestionable, y es que tiene un gran potencial para transmitir información, establecer un vínculo emocional con el consumidor y para asentar en su mente ciertos valores de marca.

La música utilizada en la publicidad puede ser de dos tipos: una canción que existían previamente y se utiliza con fines comerciales en el anuncio (seguro que todos al escuchar las primeras notas de “I want it all” de Queen recordamos automáticamente a Mediamarkt), o bien una canción creada exclusivamente para el mismo. 

Uno de sus puntos fuertes y por el que es prácticamente garantía de éxito es porque despierta conexiones emocionales muy íntimas en los oyentes. Mientras una voz en ‘off’ procede a narrar las virtudes del producto, el hilo musical va despertando el interés del público hasta que este acaba asociando la empresa anunciante con la música. Para lograr tal efecto, las marcas deben recurrir siempre a la misma melodía. 

Este el origen de los jingles, pequeñas piezas musicales compuestas expresamente para la publicidad: 

-Es el Cola-Cao desayuno y merienda…

-El Lobo, qué gran turrón…

-Llaaaaaama a pizza móvil, veeeeeen a pizza móvil…

-Leche, cacao, avellanas y…

Todos comenzaron como reclamos a la compra y de refuerzo de la marca, pero hoy son parte de la cultura del país y no hay ni una persona que no los conozca.

No obstante, no es necesario contar con música creada específicamente para tus anuncios. Es más, en ocasiones podría llegar a ser más sugestivo presentar el producto con una melodía muy conocida como fondo, usando a tu favor la popularidad de la música escogida. Las grandes piezas clásicas fueron un reclamo inmediato en los comienzos de la publicidad en radio (muchas de ellas estaban, además, libres de derechos de autor) pero también la música popular acabó entrando en este ámbito. Hoy día, más del 90% de los anuncios incluyen música.

El uso del silencio en la publicidad

Pero en un mundo donde recibimos miles de impactos diarios, tanto visuales como auditivos, procedentes de todas partes y en todo momento… ¿es posible que darle un respiro al espectador pueda resultar una estrategia publicitaria eficaz?

Pues eso es lo que hicieron algunas marcas, entre ellas Mini, que para anunciar el 0% TAE se les ocurrió hacer “el anuncio con menos interés”, donde solo se mostraba a un hombre entrando en un Mini, con sonido ambiente de calle, sin estruendos, algo muy sutil, que acabó llamando la atención de los espectadores que dejaron de mirar sus pantallas móviles para levantar la cabeza hacia el televisor y preguntarse por qué no emitía música, sonidos fuertes o nombres de marcas

¿Te ha parecido útil? ¿Qué te gustaría que te contemos en los próximos artículos? Cuéntanoslo todo en comentarios.

¡Y no te olvides compartirnos para que podamos llegar a más gente!